Sábado por la mañana. Yo, cargada con mi mochilita y un jardín zen (¿verdad que somos originales mis amigos y yo a la hora de elegir regalos?), me dirijo hacia mi coche, dispuesta a irme de fin de semana a una casa rural. Guardo los bultos en el maletero de mi amado coche destartalado, me subo al coche, enciendo el motor, y... lucecita mental. ¡Me he olvidado el tabaco! ¿Un fin de semana entero en el campo sin fumar? Anda ya!!! Me salgo del vehículo dispuesta a comprar cigarillos, porque, como buena fumadora (a mi pesar), antes muerta que sin nicotina.

Y mientras camino en dirección al bar, oigo que un coche pita. Me giro (puro instinto), y veo que un chico me saluda desde un coche.. No puedo evitar sonreir cuando veo de quien se trata. Es mi Querido Primer Novio.

Mi Querido Primer Novio (a partir de ahora, QPN, para abreviar) y yo salimos durante dos años y meses, desde que yo tenía 16 años y pico hasta que casi cumplí los 19. Y qué puedo decir.. sólo puedo decir cosas buenas sobre él. Tuvimos una relación preciosa, infantil e inmadura porque éramos un par de críos, pero preciosa al fin y al cabo. Nos teníamos absoluta y verdadera adoración el uno por el otro, no nos peleábamos nunca, y nunca nos aburriamos de estar juntos.

¿Y qué sucedió para que tan maravillosa relación se fuera a pique? Pues la vida, que nos controla a su antojo, como en las mejores tragedias griegas. Cuando habían pasado pocas semanas después de empezar yo COU, mi padre me (nos) dió una terrible noticia: en septiembre del siguiente año nos ibamos a vivir a otra ciudad. A mis tiernos 17, aquello cayó como una bomba.. Menudo drama. Fue un verdadero drama. Yo se lo dije a QPN, y llorando, nos prometimos que aprovechariamos al máximo el tiempo que nos quedaba para estar juntos, y que luego, fuera como fuera, sobrellevaríamos la distancia....Pasaron los meses, y llegó el momento de la mudanza, y me fuí....

Y la vida fue pasando, los meses también, y no aguanté.... La paciencia no es una de mis virtudes.. Yo no estaba preparada para una relación a distancia.... Tampoco lo sigo estando ahora. Otra persona se cruzó en mi vida, y me despedí de QPN definitivamente... Sé que la ruptura fue mucho más dura para él que para mí, y aún siento ciertos remordimientos por ello.

Me acerco a su coche... él me mira riéndose.. Te he visto de refilón, y he reconocido de inmediato tu nariz!!! (ejem, lo cierto es que tengo una nariz bastante característica...) Vámonos a tomar un café.. tienes tiempo? Si, claro que sí!!!

No es la primera vez que nos vemos desde que volví a Barcelona, de hecho hemos tenido bastante contacto, pero hacía meses que no le veía... el tiempo y el trabajo no lo han tratado bien físicamente... Parece tener muchos más años que 30.... Sin embargo, le miro y aún le veo igual. Igual de buena persona, igual de humilde, igual de sin malicia.... ¿Cómo está tu mujer? ¿Y tu niña? Mira, mira una foto de mi hija, mira qué guapa! Y me empieza a enseñar fotos, lleno de orgullo, lleno de ilusión. Me conmueve... Ya no me atrae, hace años que dejé de estar enamorada de él, hemos tenido vidas radicalmente distintas, pero le miro y me conmueve... le conozco. Sé quien es. Se me despierta una ternura remota, extraña, amable, que me invade el corazón... Cuando nos despedimos, le cojo de la mano.. quisiera decir mil cosas, pero no soy capaz de expresarlas... Pero le miro, y él me mira, y en el fondo de nuestro ser, ambos sabemos que hemos sido parte importante en la vida del otro...

Y, ya conduciendo hacia la casa rural, pienso en las vicisitudes de la vida, pienso en lo poco manejamos nuestra propia vida... en vez de nosotros controlar la vida, la vida nos controla a nosotros.... y me da por pensar que, quizás, si no me hubiera mudado a la fuerza a 800 km de distancia, la niña de las fotos podría ser mi propia hija. ¿Hasta qué punto tomamos nuestras propias decisiones? ¿Hasta qué punto somos dueños de nuestra propia existencia?...

El destino hace con nosotros lo que quiere. Lo único que podemos hacer nosotros es poner voluntad para aceptar o cambiar las cosas....